Michael Jackson no solo quería ganar, quería ser el único en brillar. En la antesala de los premios Grammy, cuando Thriller rompía récords y dominaba los rankings, el ícono del pop hizo un sorprendente pedido a Walter Yetnikoff, el temido presidente de CBS Records.
Según revelaciones, Jackson llamó a Yetnikoff con una solicitud inusual: que interviniera ante el comité de los Grammy para evitar que Quincy Jones, el legendario productor del álbum, ganara en la categoría de «Mejor Productor». La razón detrás de esta movida era clara: Jackson quería toda la gloria para sí mismo.
Yetnikoff, conocido por hacer trabajos sucios en favor de sus artistas, comprendió la petición y accedió sin cuestionar. Aunque Thriller se llevó ocho premios esa noche, la maniobra refleja el nivel de obsesión del artista por ser la única estrella en la gala más importante de la música.
Este episodio revela una faceta poco conocida de Jackson: un genio obsesionado con su imagen y reconocimiento, dispuesto a cualquier estrategia para asegurarse de que su luz eclipsara a todos los demás.
